Se llamaba Roberto

Opinión Provinciales

Por Mónica Persoglia

Roberto vivió en los años que un Juez justo y sensible se ocupaba de los chicos en la calle y todas las noches una patrulla los recogía y les permitía dormir bajo techo, en la comisaria.

A la mañana a Roberto lo llevaban a una escuela. Hacía mucho frio, este hermoso morochito de ojos verdes resistía en su cuerpo delgado sólo con una musculosa.

Un día cualquiera mientras tomaban su cocido los maestros, preguntaron donde está Roberto, a lo que respondió un docente: habrá ido a robar bizcochos a la esquina, está con hambre. Ya volverá.

El modo en que contestó y aceptaba el acto llamó la atención. Nadie le había convidado con cocido, ni bizcochos. Y hasta parecía obvio que si tenía hambre lo hiciera.

Es para pensar que el hambre moviliza o paraliza. ¿Quién era o es el responsable? Robar no es lícito, PERO ¿QUIÉN LO EVITO? En ese momento NADIE.

Roberto regresó, porque la patrulla lo vendría a buscar. Alguien le regaló una campera… pero a los pocos días volvió en musculosa, la había vendido para comprar bizcochos.

Habrán muchos Roberto, muchos adolescentes en situación de calle. ¿HAY UN PROYECTO para ellos?

Algunos superarán su historia y enfrentaran la vida. Pero TODOS necesitan contención, educación y herramientas de trabajo y… CARIÑO.

Lo encontré una vez a Roberto, me saludó con una sonrisa, su ropa seguía raída. Hoy sabe donde vive.