Una vez más, Polini acierta en el “qué” pero se equivoca en el “cómo”

Opinión Política Provinciales Representantes

Por Cristian Muriel

El diputado nacional por la UCR lamenta el estado de incertidumbre inflacionaria con que arranca la semana. Se mofa del anuncio de “la guerra contra la inflación”; se enoja con Alberto, que “dice tanto sin decir nada”.

Denuncia que la nafta supera los $220 por litro en El Impenetrable, y que en medio de la pobreza extrema en Wichí El Pintado “los productos de primera necesidad vienen con un aumento del 100%”.

Concluye que la debilidad del presidente, su falta de ascendencia en el Congreso y hasta en su propio gobierno, son buenas razones para desconfiar del éxito de su misión.

En todo tiene razón. El problema es por dónde pasa la solución para él, y eso habla más de él que de Alberto.

“Fanático del algodón”

El exintendente de Coronel Du Graty es un próspero comerciante y empresario. Además de una farmacia tiene un emprendimiento algodonero de más de 7000 hectáreas y una desmotadora que procesa 200 toneladas de algodón por día, en Santa Sylvina.

A mediados del año pasado anunció la construcción de una segunda planta, con equipamiento importado de EEUU, capaz de procesar hasta 450 toneladas, que estaría operativa para fines de 2021. Para comprarla consiguió un crédito de $450 millones de pesos. No en vano se define como un “fanático del algodón”.

Por eso no hay que confundirse cuando dice “otra vez el ajuste lo sufren los que producen”. No se refiere a los agricultores campesinos, a quienes considera extintos: “El pequeño productor ya no existe o no le rinde”, le dijo el año pasado a “Bichos de campo”.

Polini no es un opinador serial: es un operador, un lobbysta, un férreo defensor de los intereses de su sector, y prefigura la reedición, aunque esta vez seguramente con menos dramatismo estadístico, de “la 125” de 2008. Un golpe mortal a un gobierno herido.

Ante el anuncio de un incremento en las retenciones a la harina y el aceite de soja (destinado a crear un fondo compensador para desacoplar el precio de la harina de trigo del mercado internacional), Polini se pregunta: “¿En qué país normal la presión tributaria se transforma en un incentivo?”

Y como sostiene que el decreto es inconstitucional porque la emergencia económica está vencida, adelanta que “esta decisión arbitraria debe inexorablemente pasar por la Legislatura, donde esperamos ponerle un freno”.

Mala imagen

En las críticas a las medidas del gobierno, incluido el entendimiento con el Fondo, coinciden los que votaron a Alberto y los que no. Según la consultora Zuban, el 65,3% de los argentinos desaprueban la gestión de un presidente con una imagen negativa del 64,7%. Por eso el 68,6% cree que el país va “en la dirección incorrecta”.

Pero esa gente también castiga a Gerardo Morales, el referente radical más lanzado (imagen negativa del 44,5%), y a Mauricio Macri (-54%), y sólo celebra el rupturismo pagano de Javier Milei, quien a puro golpe de efecto alcanzó un 47,3% de imagen positiva.

Pero a Polini no le importa ni quién va a ganar las próximas elecciones (sabe que el que gane tendrá que ponerse de rodillas ante “el Campo”) ni qué va a pasar con los fideos y la harina en Mesón de Fierro. Su preocupación, entreverada en una ensalada de medias verdades, es que no toquen la renta de sus empresas.