Un buen plan

Opinión Política

Por Cristian Muriel

“La experiencia me indica que buenas ideas no se pueden ejecutar si no hay buenos equipos para ejecutarlas”. La frase perfecta de Jorge Capitanich para expresar lo que pudo y lo que no pudo hacer desde 2007 hasta la fecha en la provincia. Se la dijo a Jorge Fontevechia en una entrevista publicada anoche por Perfil.

“Si tengo que poner en blanco sobre negro: considero muy positivo todo lo que se hizo, pero no pudimos resolver estructuralmente la pobreza”, dijo el mandatario sobre su gestión. Y si bien aclaró que descree, como el propio gobernador correntino, de la medición del Indec que le dio 52% de pobreza al Gran Resistencia y 27% a Corrientes, no esquivó el bulto: “Muchas veces invertimos mucho en infraestructura y tenemos problemas para ser eficientes desde el punto de vista de organización”. Lo graficó como “un problema de hardware y de software”.

O sea que aquello de “La experiencia me indica que buenas ideas no se pueden ejecutar si no hay buenos equipos para ejecutarlas” es, también, una autocrítica.

FEDERALISMO RAQUÍTICO

Lo que el montenegrino viene enfocando a medida que el gobierno de Alberto Fernández se persigue más y más su propia cola, y especialmente después del acuerdo con el FMI y la ruptura del Frente de Todos, es su mirada sobre lo que denomina “federalismo raquítico”. Por eso insiste en que el próximo presidente tiene que representar al Interior.

Afirma que gran parte de los gobernadores del Norte Grande “considera que la construcción de un país federal tiene que ver con el liderazgo federal”. En otras palabras: el liderazgo de Alberto Fernández no es federal, a pesar de su célebre frase al pisar el Chaco por primera vez: “Seré el más federal de los porteños”.

Los gobernadores de la coalición aplauden la recuperación de la economía a partir de inversiones en infraestructura, transferencia de recursos para subvencionar el transporte público y flexibilidad de Afip para no castigar a las economías regionales, pero la pobreza del 52% no se le puede endilgar sólo a ellos.

Por cierto, no le perdonan a Alberto (ni a Guzmán) que los entregara al Fondo al acceder a usar como moneda de cambio los subsidios a la energía para bajar el déficit fiscal: chau tarifa eléctrica diferenciada.

Capitanich dice que el próximo presidente tiene que representar a todas las provincias, y no hay forma de que esto ocurra si el candidato o candidata es de CABA o PBA. Y que hay que dar vuelta la forma de elegir presidenciables.

“El método muchas veces funcionó de atrás para adelante: primero se decidió el candidato, después se decidió la conformación de los ministerios y después el plan. Es muy importante cambiar la lógica: primero un buen plan”.

A 3500Noticias y a los colegas de EsChaco, a principios de noviembre, nos contó exactamente lo mismo que a Fontevecchia, así que para leer sobre ese “plan” los remitimos a la entrevista completa de Fontevecchia o a la nuestra.

POLÍTICA, PERIODISMO Y REDENCIÓN

En un pasaje de la entrevista publicada por Perfil, Capitanich se metió deliberadamente en un tema sinuoso: “La diferencia entre un político y un periodista es que el periodista puede comentar los problemas, pero el político tiene que resolverlos”.

No nos cansaremos de repetir que si hubo un mandatario, desde el rozismo para acá, que se bancó que le digan de todo, es Jorge Capitanich, pero su relación con la prensa siempre fue difícil. Por eso la frase merece una corrección: el rol del periodista no es comentar, no es hacer apostillas; el rol del periodista es interpelar al poder.

Claramente, lo que le molesta a Capitanich es la impunidad con la que algunos periodistas dicen lo que se les da la gana.

A saber: no sólo hay investigaciones periodísticas truchas, direccionadas, como “la ruta del dinero K”, mucha complicidad periodístico-judicial para el lawfare, y políticos que cometieron más delitos que los que tipifica el Código Penal. También hay investigaciones periodísticas (desde Operación Masacre y ¿Quién mató a Rosendo? hasta La Voluntad) que revelaron tramas criminales, y hay políticos honestos y con capacidad de gestión.

Pero lo más interesante viene justo después, cuando Capitanich, en un sutil intento de redención, reconoce: “El político no se puede enojar cuando lo critican, porque en realidad lo vota la gente para que le resuelva los problemas”. Fontevecchia evitó recordarle el episodio del diario Clarín. No hacía falta.

EL PLAN

En nuestra nota, así como en la entrevista completa de Fontevecchia, se pueden ver detalles del “plan”, de cómo desde la producción primaria agropecuaria, minera y energética hasta el fortalecimiento de las cadenas de valor, la planificación logística para optimizar las exportaciones y la reconfiguración de las relaciones con los países del mundo con los que se puede comerciar, pero especialmente con los de la región rompiendo el “nacionalismo de campanario”, es posible sacar del estancamiento a la Argentina.

Es el proceso para alcanzar el objetivo de lo que el historiador Marcelo Gullo Omodeo (inventor de la teoría de la insubordinación fundante) define como “umbral de poder”, que es cuando pasamos a ser actores internacionales independientes.

“Es muy difícil ver el futuro pero sí me veo dando un debate, con un programa holístico, integral y sistémico. (…) Simplemente un buen plan”, redondea el chaqueño.