Las abuelas usaban rodete

Lectores Opinión Sociedad

Por Mónica Persoglia

Mirando fotos de los años 40 y 50 también, en esos álbumes de hojas amarillentas imágenes que traen recuerdos con perfumes, la abuela.

En general las abuelas en aquellos años se las veía como personas “viejas”, con el pelo cano atado a un rodete en la nuca, con el rostro inexpresivo, y algunas marcas en el rostro. Olían a comida rica y abrazaban con fuerza.

Enseñaban el PADRE NUESTRO y dar Gracias a Dios antes de dormir. Sus retos eran una orden y sus consejos una marca de “me lo dijo mi abuela”. Algunas tenían su huerta, otras atendían a su marido, ese abuelo de bigotes gordos, casi siempre silencioso que hablaba con los ojos.

La abuela mecía en su hamaca a su nieto recién nacido, y curaba las heridas de las rodillas luego del partido de fútbol. Las manos de la abuela sanaban.

Con el correr de los años, siempre hubo abuelas, que fueron cambiando su vestidos grises y negros por otros colores mas alegres. También se cortaron el pelo. Siguieron dando sus abrazos y esa torta con sabor familiar.

La creación de la Universidad, les abrió una puerta al mundo, y muchas mujeres a distintas edades comenzaron una carrera. Ya hubieron abuelas profesionales, doctoras, abogadas, y hasta llegaron a ser presidenta.

A nosotros ejemplos nos sobran, hay mujeres de mérito, hermosas y abuelas de ley a la vez, con nietos orgullosos.

Lo que no cambió, lo que sigue siendo un bálsamo, es el amor que dan las abuelas, ese sentimiento que abriga, alimenta y da identidad.

Por ahí se escucha: “Esa… es mi abuela”.