Microentretenimientos

Opinión Política Provinciales

Por Cristian Muriel

Casi todos lanzados: Capitanich a presidente y gobernador, Gustavo a gobernador e intendente, Polini y Zdero a gobernador, Carim Peche posiblemente a intendente termal. Ángel Rozas buscará prolongar su estadía en el Congreso, Domingo Peppo su inmunidad.

Los candidatos se repiten igual que sus fórmulas. Nadie sale de su zona de confort: programas utilitarios, apuestas seguras, porque a la gente no le importa lo que digan los políticos pero mejor no tentar a la suerte. No es momento de cambiar el statu quo.

Por cierto, el Partido Justicialista y la Unión Cívica Radical ya no existen. Ya no vertebran nada. Quedaron en una dimensión fantasmal, como el comunismo, pero no hubo que tirar ningún muro, sólo esperar. Sus edificios, testimonio de épocas gloriosas, son como esas viejas estructuras racionalistas ahora ocupadas por comisionistas y burócratas.

La rica historia de esas instituciones del siglo veinte no tiene lugar en la Era del Meme. Mientras lo único que impide la disolución de los partidos políticos es la Carta Magna, que hasta Cristina considera digna de una buena escobillada, el alzheimer colectivo se propaga como los chinos microscópicos de la novela de Kurt Vonnegut. De hecho a nadie le importa que la coalición del 2019 de Jorge Capitanich se llame igual que la alianza de los ’90 de Ángel Rozas.

Por eso Gustavo Martínez, con la gestión judicializada y el peor índice de aprobación municipal de la Argentina, no se ruboriza al repartir frases vagas que se deslizan por la agenda y se apagan tan pronto fueron pronunciadas: “El contexto económico amerita ser más creativos para mitigar el impacto de la inflación; hay que debatir no una acción, sino un plan económico, productivo y social”. Y por supuesto nadie debate nada. Igual que en el Frente de Todos Institucionalizado. Microentretenimientos.

Cabe aclarar que nada de lo dicho hasta aquí es malo per se. Es poco romántico pero así es la rosca. Y si resulta que las condiciones de vida de las mayorías mejoran con una gestión que la pegó por una temporada de viento de cola, o no se resienten en medio del deterioro general, entonces valió la pena. Desde esta columna simplemente alertamos sobre lo que creemos es la fábula de la participación ciudadana, popular, frente a una realidad en la que la participación es una utopía y al que no le guste marche preso.

El 2023 nadie lo hace solo. Por eso si el PJ y la UCR no vertebran nada más allá del aval administrativo que proveen, queda por ver cómo se resuelve la contingencia en la que se hallan inmersas las tres coaliciones de centro que hoy tenemos en la provincia, ciudadanas y con valores intercambiables, que tan pronto repudian un piquete como aplauden un tractorazo.

En esos tres espacios politeístas -el FdT, el CER y Juntos- no hay tercera fuerza. Son tres estructuras organizadas con las mismas propuestas generales, el mismo sustrato ideológico y los mismos sellos de la última década y media. La tercera fuerza es la que todavía no asoma la cabeza. El armado pendiente. Y el tiempo dirá si finalmente emerge o es consumida por esa eterna fuente de todo saber y justicia llamada billetera.