Solvencia

Opinión Política Provinciales

Por Cristian Muriel

Me decía un periodista: “Qué difícil es hacerle notas a Coqui: no te responde lo que le preguntás; habla de lo que quiere”. Es verdad. Capitanich no recibe a la prensa para dialogar sino para promover su gestión, cuantificar resultados y hacer proyecciones. Su plan es venderle hielo a los esquimales. O soja a los dubaitíes.

Si suena a disco rayado es porque efectivamente se repite. Eso sí: agrega, conforme pasa el tiempo, nuevos balances y proyecciones, convencido de que es más lo que se pudo que lo que quedó en el camino. Porque Capitanich es como Buzz Lightyear: siempre está seguro. Como le dijo una vez al periodista José Viñuela: “No sé por qué se enojan conmigo, yo soy un patriota”.

La semana pasada durante el congreso fundacional del Frente de Todos Chaco, el presidente Alberto Fernández expuso el que en mi opinión fue uno de los diagnósticos políticos más límpidos de la actual coyuntura nacional contabilizando la herencia macrista, la pandemia y la guerra ruso-ucraniana. Hubiera sido una linda entrevista para mi amigo, pensé. Así y todo recibió una andanada de puteadas. “Fuego recontra amigo”.

Y es que un pueblo no vota a un gobernador o a un presidente para que analice la realidad: lo vota para que la transforme. El diagnóstico se supone que debió hacerlo antes de asumir, incluso el de los imponderables.

Por eso, mientras Capitanich habla de cómo sus tres gobiernos transformaron la realidad y promete seguir haciéndolo, Alberto apenas muestra bocetos de una buena gestión sanitaria de la pandemia, pero carece de propuestas para quienes miran la línea de pobreza desde abajo y corren a los precios desde atrás.

HAY GRIETAS Y GRIETAS

Siempre vuelvo a la canción “Todo se quema”, de Giego y Jaime López: “Imposible juntar agua con aceite, el mundo es una grieta, no resiste ningún puente”. No se refieren a la imposibilidad de generar consensos cuando hay malentendidos, sino a las desigualdades profundas del capitalismo. Aquellas con las que no se negocia.

El argumento de terminar con la grieta que repiten muchos dirigentes hoy en día es falaz porque los discursos dominantes que la prensa hegemónica pone sobre el tablero no expresan matices de una discusión que tiende al bien común, sino que filtran, haciéndolos pasar por legítimos, los intereses de grupos particulares.

Es así que ante la propuesta oficial de aplicar retenciones a los agroexportadores por las ganancias inesperadas producto de la guerra, como forma de contribuir al pago de la deuda que generó el gobierno que tan felizmente sostuvieron, se desencadena una contraofensiva con niveles de violencia nunca vistos.

A modo de respuesta, el gobierno, con algunas metidas de pata y sin políticas para el bolsillo, pone la otra mejilla. Ensaya propuestas de “consenso”. Y no, a la Sociedad Rural no le interesa el consenso. Ante el titubeo, redobla la apuesta y exige que eliminen hasta las últimas retenciones que quedan mientras va a la Justicia.

Seamos realistas: nadie sube al ring y le propone a Mike Tyson sacarse los guantes y conversar un rato para ver quién tiene razón.

GOBERNAR ES MULTAR

El candidato a gobernador radical Leandro Zdero acaba de presentar un proyecto de ley para prohibir los piquetes, so pena de aplicarles a los responsables multas de más de 200 mil pesos. “Un puñado de personas con palos y quemando gomas no deben impedir el paso a otro chaqueño”, argumenta.

Lo mismo podría decir: “Un puñado de minas con pañuelos verdes no puede impedir que los bebés nazcan” o “un puñado de ateos no puede impedir que los creyentes vayamos a la iglesia”. Multas para todes.

Esa sí es una grieta que se puede superar por el camino del consenso, pero Zdero, suscrito a la nueva casta odiante, no quiere que por derecha se le cuele un “cabrerita” disfrazado de comando con una remera de Milei.

Claro que cuando se gobierna las cosas son distintas. Al menos si se busca una sociedad con todos y todas adentro. Capitanich, de formación liberal, católico y antiabortista, no dudó en pagar los costos que hiciera falta para edificar una comunidad inclusiva, aunque al final esté razonablemente fragmentada.

Que no reprima violentamente los piquetes no significa que esté de acuerdo con esa metodología de protesta o que le dé la espalda a los empresarios. También impulsó junto a los gobernadores del Norte Grande beneficios fiscales para el sector, y en un contexto de fuertes restricciones llevó al último encuentro con sus pares un proyecto para generar reservorios de biocombustibles y hacerle frente a la escasez, además de buscar mecanismos para equiparar los precios con el resto del país.

La anarcoderecha propone quemar todo desde los cimientos para instituir una sociedad en la que los ricos produzcan riquezas sin que el Estado interfiera, y sobrevivan los más aptos. La derecha odiante propone recuperar el orden a sangre y fuego, entrar al conurbano con metralleta, militarizar la patria, cerrar la mitad de los ministerios e institucionalizar, por desórdenes psiquiátricos, a Cristina y a Alberto Fernández. La izquierda propone seguramente algo muy bueno e inalcanzable. El peronismo, por su parte, debe gobernar. Tal vez sea hora de que lo haga con solvencia.