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Opinión Política

Por Cristian Muriel

¿Viste cuando en la tele y en la radio los porteños dicen “veamos cómo va a estar el tiempo en Capital y alrededores”, como si el sol y la lluvia sólo trabajaran en esa región del planeta? No lo dicen por malos; lo dicen porque no registran el afuera.

Bueno: no es cierto que el peronismo esté movilizado. El que se movilizó fue el peronismo –o el kirchnerismo– de Capital y alrededores. Y luego operó la extrapolación y la efervescencia masturbatoria de las redes.

La noche de la vigilia de apoyo a Cristina, en Resistencia la Plaza era un desierto. El “peronismo” y sus entenados, con dolor en las articulaciones después de haberse movilizado el martes previo, dijeron “Yo ya cumplí” y siguieron las incidencias de la pueblada por televisión y a puro posteo en Facebook. Y lo mismo ocurrió en casi todo el país.

Los analistas políticos del progresismo coinciden en que Larreta, por querer mostrarse duro ante los halcones de Juntos por el Cambio, cometió el error fatal de inaugurar la campaña electoral de Cristina; sacó al peronismo de su modorra, lo devolvió a su hábitat natural: las calles. Y no faltó el que comparó la movilización en Recoleta con el 17 de Octubre.

Que el peronismo se haya despertado está por verse. El apoyo de los organismos de DDHH a Cristina es agradable pero inofensivo, como un guiño del Papa o un Tik-Tok de Pablo Echarri. La CGT había marchado el 17 de agosto, pero por Recoleta no apareció. Los movimientos sociales se siguen movilizando por el salario universal y tampoco aparecieron. Y en el resto del país las cosas no mejoran: en Chaco el movimiento piquetero tiene su propia agenda, el PJ está diezmado y las 62 organizaciones están pasando revista para ver si llegan a 12.

Es más, el Consejo nacional del Partido Justicialista, con la presencia de Wado de Pedro y Santi Cafiero entre otros, se reunirá esta tarde para evaluar si organizan una marcha de apoyo a Cristina, aprovechando un fenómeno que no terminan de comprender, porque es raro que alguien se haya movilizado a favor de una figura del gobierno a pesar del ajuste que el propio gobierno está llevando adelante.

Y es que la embestida del gobierno de Massa marcha viento en popa, con un presupuesto 2023 que aspira a reducir aún más el déficit fiscal para cumplir con el Fondo y recortes en áreas sensibles de la economía que ya fueron firmados. Ya lo advirtió Capitanich: el camino no es más ajuste; de otro modo, él mismo hubiera encabezado un acto masivo en lugar de limitarse a publicar un tuit.

Cristina tiene responsabilidad política en todo esto: lo nombró a Alberto y bendijo a Massa. Y claro que es víctima de lawfare. De hecho, ¿habría habido movilización frente a su domicilio en el coqueto barrio de Recoleta si el Partido Judicial no fuera tan violento, su maquinaria de propaganda tan obscena y la derecha tan torpe?

Es mentira que el peronismo esté movilizado. Veremos, en todo caso, si la marcha del otro día fue el puntapié inicial de un proceso virtuoso para recuperar la senda de lo nacional y popular o, como se dice ahora, puro “hype”.