¿Qué te cuesta darle?

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Por Mónica Persoglia

Todas las tardes se encontraban en el club de fútbol. Eran un grupo muy unido, todos de la misma edad, en plena adolescencia. Pero Fito y Manuel eran inseparables, aunque distintos.

Estaban un día en el buffet del club cuando Fito pidió un tostado con una Coca-Cola, estaba con sed y cansado, pero sólo comió la mitad. Unos pequeños de pantalones rotos estaban dando vuelta y se acercaron, Fito con la cabeza les hizo un movimiento de negación. Devolvió lo que dejaba y pagó.

Su amigo le dijo QUE TE CUESTA, PORQUE NO SE LO DISTE EL SANDWICH. A lo que él respondió, PORQUE YO LO PAGUE, Y NO ME INTERESA QUE TENGAN HAMBRE. Manuel meneó con la cabeza, y se fue hacia otro lado.

Otro día a Fito se le despegaron los botines, y justo cuando los estaba por tirar, Manuel le dijo, DAMELOS, YO SE LOS VOY A DAR A UNO DE ESOS CHICOS. Fito chasqueo con la boca.

Fito luego dejó de jugar, y comenzó la facultad, fue muy buen alumno, siguió CIENCIAS ECONOMICAS Y ADMINISTRACION DE EMPRESA. Fue asesor de un político. Siempre se destacaba como alguien muy capaz, su semblante inexpresivo dejaba ver su temperamento orgulloso, egocéntrico y poco solidario. Logró hacer carrera en un organismo estatal, sus sentimientos siempre fueron los mismo SI A MI ME VA BIEN TODO ESTA BIEN.

Manuel se recibió de médico. Dedicó su vida a ejercer con el corazón.

Con Manuel siguen siendo amigos y se encuentran en el fútbol de veteranos.