Masa crítica, listas, primarias y colectoras

Opinión Política Provinciales

Por Cristian Muriel

En 2023 Domingo Peppo quiere estar en la pomada. Su objetivo: morder una banca nacional (hay demasiadas incomodidades papelísticas que es mejor ver marchitarse y prescribir con fueros que sin ellos). Pero para vender el pescado hay que empezar por algún lado. Por ejemplo, por reunir masa crítica.

Si fuéramos generosos diríamos que en la foto que publicó este sábado al término del cónclave de las 11:30, el embajador argentino en Paraguay reunió a la más crítica de las masas, la crème de la crème: siete ilustres desconocidos.

“Nos reunimos con referentes de distintos barrios de Resistencia (…) donde hablamos de distintos temas en la actualidad de la gestión y política en el ambito local y provincial. Gracias por el compromiso y el aporte de cada persona en este encuentro” (sic), justificó en sus redes.

Los llamó “referentes” en lugar de “militantes” porque eran poquitos; y no los llamó “dirigentes” porque era un título reservado a los invitados de abolengo que no aparecieron por Monteagudo 1905.

Por eso el grupo de Whatsapp del peppismo se convirtió en el patíbulo en el que la Ex Primera Dama de la Provincia del Chaco, Emilce Nanoff Penoff, redactó su sentencia inapelable: “Anotado lo que no vinieron a la reunión” (sic). Las excusas, para alquilar balcones.

Si antes de la última contorsión para negociar una banca Domingo Peppo accediera a ser el candidato a gobernador del CER de Gustavo Martínez, deberá organizar reuniones con más masa crítica, o asegurarse la presencia de, al menos, el peppismo de la primera camionada.

Sigamos adelante.

Ya que hablamos de Martínez, conviene apuntar que, aunque en el futuro quiera ser gobernador del Chaco, sabe que hoy no llega ni a gancho, y no se va a desprender per codere de la chance de ser reelecto en Resistencia.

De modo que el último exgobernador no es un mal candidato para engalanar una lista semi-corta o semi-larga que, a fin de cuentas, podría tener un objetivo diferente no ya para Peppo, que sólo quiere su escaño, sino para Gustavo.

Porque Gustavo es deletéreo.

Gustavo es un marido golpeador que ha pedido perdón mil veces y nadie le cree. No puede reparar el daño que hizo. Sólo le queda seguir adelante, hacia el abismo.

Visto que reconciliarse con el Frente de Todos es una alternativa cada vez más lejana, el camino que le queda es negociar con la oposición la destrucción del voto peronista para forzar una segunda vuelta electoral. Quizás Leandro Zdero o Polini estén dispuestos a cederle los ministerios que Capitanich le niega.

Y es allí que la discusión sobre la dinámica electoral del año que viene adquiere relevancia. Que haya o no haya Primarias es clave, así como el piso para pasar a las generales. Si hay Primarias tiene que haber competidores de fuste para evitar la atomización del voto, pero Gustavo Martínez, que al principio dijo que se animaba, terminó presentando un proyecto para eliminarlas “porque cuestan mucha plata”.

Luego, en las generales, es políticamente razonable estudiar la utilidad de un sistema de listas colectoras. Es cierto que un triunfo con “ley de lemas” similar al de 2007 equivale a perder representación parlamentaria, pero también es cierto que un Frente como el “de Todos” puede llegar a fragmentarse tanto que termine aliándose con la oposición para pulverizar hasta los vetos del Poder Ejecutivo. Para tener una mayoría así, mejor negociar con cada bloque ley por ley.

Estos debates, que la semana que viene podrían incluir la presencia de un nutrido grupo de intendentes peronistas en el Recinto de Sesiones Deolindo Felipe Bittel, de momento apuntan a unas PASO a celebrarse quizás el 2 de julio, y unas generales el 17 de septiembre. Lo más alejadas posible del cronograma nacional, un territorio en el que el Frente de Todos cierra el año sin saber si el candidato es Alberto, si es Sergio Massa o si es Cristina Fernández de Kirchner.