El divorcio menos oportuno

Opinión Política Provinciales Sociedad

Por Cristian Muriel

A veces ocurre que los matrimonios campean las peores tormentas pero ante una tontería se va todo al diablo, porque el problema de la convivencia no son los grandes desafíos sino las pequeñas cosas que socavan día a día la relación. El error es atribuirle a esa taza corrida de lugar o a esa milanesa quemada la responsabilidad de la separación: “Cum hoc ergo propter hoc”, dijo uno.

El DNU 842/22 de Alberto Fernández que declaró un feriado nacional para este martes y generó el rechazo en cadena de varios gobernadores del FdT no fue un hecho político trascendente. Fue, sí, el último de muchos granitos de arena, de muchos ninguneos, de muchas tonterías, algunas peores que otras, que terminó destruyendo algo que ya estaba muy desgastado. Lo extraño es que fue el más evitable de los errores. Bastaba con levantar el teléfono.

Las explicaciones del chaqueño Jorge Capitanich, detalladas en los considerandos del decreto de “excepción” por el cual rechaza el feriado nacional, o las del tucumano Osvaldo Jaldo, que incluso contradijo a su jefe político (Juan Manzur, el actual Jefe de Gabinete de la Nación, uno de los ministros que firmó el DNU del feriado junto al presidente) son tan razonables, que es imposible no estar de acuerdo.

En efecto, es una semana de cuatro días -por los asuetos previamente otorgados para el 23- en la que hay que pagar aguinaldos mientras se cierra el año administrativo. Un feriado en el medio desbarata toda la organización de una provincia. Y lo que nadie menciona pero es igual de significativo: es tan porteña la medida que declara un feriado nacional para un evento que se va a llevar a cabo en la Capital Federal: el paseo triunfal de la Scaloneta tras obtener el título del Mundo.

El problema es que las provincias no pueden “no adherir” a un feriado nacional, por muy infausto que sea. Alejandro Gil Domínguez, profesor de Derecho Constitucional de la UBA, explicó a La Nación que los gobernadores deberían haber acatado la decisión de Fernández, ya que “el decreto implica no actividad laboral en todo el país, como si fuera un 25 de mayo o un 9 de julio. Las provincias no tienen capacidad para no adherirse a una prerrogativa del Estado federal”.

Y hablando de granitos de arena, días atrás, durante una reunión del gobernador Capitanich e intendentes peronistas, el mandatario se quejó de que, pese a su insistencia, ni Alberto ni Cristina movían un dedo para definir candidaturas o al menos mostrar un rumbo de cara al año que viene dejando a las provincias a la deriva. ¿Cómo planificar un año electoral en el que todos vayan para el mismo lado si en la Rosada nadie sabe a dónde va? El resultado está a la vista: suspensión de las PASO provinciales e incorporación de listas colectoras en las generales. Cada uno por su lado y que S.P.S.L.L.

Por la naturaleza efímera del feriado de este martes y sus circunstancias, probablemente nadie inicie una acción legal que enfrente al gobierno nacional y a las provincias que no acataron el DNU, pero todo indica que por una decisión repentina, impulsiva, Alberto perdió un apoyo fundamental en su disputa con el kirchnerismo y el massismo. Su situación no podría ser más precaria.